Baba Yaga: un mito a todo color

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Daniel Navarrete Periodista/El Austral de Valdivia 

El mal tiene muchas formas y una de ellas se puede encontrar en la mitología de Europa del Este. Es una bruja anciana y huesuda que se alimenta de niños. Dicen que vive en una choza que se sostiene sobre patas de pollo y que es mejor no topársela.

Los lugareños la conocen como Baba Yaga, el mismo nombre con el que ha cruzado fronteras y se ha instalado en el imaginario de distintas culturas, siempre bajo la premisa de ser un ente aterrador.

Joanna Mora escuchó la historia en voz de su abuela Esther Paton Hardy, por eso tiene una cercanía emocional con el personaje que decidió inmortalizar en su último libro que se llama precisamente "Baba Yaga" (Cocorocoq Editoras).

La obra para público infantil tiene ilustraciones hechas por Mora, que también es autora de un relato sumamente enriquecedor desde el punto de vista de su falta de amabilidad. Es que en las 36 páginas del libro circula la historia de una niña en duelo por la muerte de su madre, ignorada por su padre y traicionada por su madrastra, quien resulta ser hermana de la bruja.

Es en medio de este drama que distintas acciones van guiando a la protagonista en un corto, pero intenso viaje de encuentro con la muerte en el que se descubren valiosas lecciones relacionadas, por ejemplo, con la bondad y el respeto. Sin ningún tipo de edulcorante, el mensaje es claro. Frente a la adversidad hay que ingeniárselas de alguna manera para salir adelante.

Todo es contado con una paleta de colores oscuros y figuras cadavéricas, como si se tratara de hacer evidente el sentimiento de desesperanza y terror que inunda la obra de una oscuridad gótica.

Por "Baba Yaga", Joanna Mora fue finalista en la sección de ilustradores de la Feria del Libro Infantil de Bolonia. Razón más que poderosa para considerar su obra como una de las más recientes joyas de la literatura nacional. 

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